Los cigarrillos con cápsulas saborizadas han sido agresivamente vendidos por las tabacaleras desde hace relativamente poco tiempo. Prácticamente no se comercializaban en hace 10 años atrás. En la actualidad en algunos países, son los principales cigarrillos consumidos por jóvenes. El caso de Chile es paradigmático: en 2008 estos productos eran virtualmente desconocidos, mientras que en 2018 Chile la mayor penetración de mercado de estos productos en el mundo (cercana a 40%). Según una encuesta entre fumadores realizada en 2017 en el Gran Santiago de Chile, financiada por ACS, el 60% de los fumadores menores de 25 años consumen estos productos. Ese porcentaje se incrementa al 72% en el caso de las mujeres.

Un reciente estudio, publicado en PLoS One, muestra que la probabilidad de consumir estos productos está inversamente relacionada a la edad del fumador y al sexo (la probabilidad es significativamente mayor para mujeres). Además, muestra que estos productos son significativamente más caros que los cigarrillos convencionales. Esto podría señalar que son consumidos por personas de mayor nivel socioeconómico, aunque no hay mayores evidencias sobre esto.

El auge de estos productos, no sólo en Chile (el top five global en penetración de mercado se completa con Guatemala, México, Perú y Argentina) señala la necesidad de una regulación urgente sobre el uso de saborizantes. Estos productos están pensados para atraer a una población joven que luego seguirá consumiendo tabaco, algunos de por vida. Esto, dificulta los enormes esfuerzos que están realizando algunos países para controlar la epidemia de tabaco. Se necesitan leyes que prohíban el uso de aditivos, saborizantes y sustancias que aumenten el consumo de tabaco, sobre todo en jóvenes.

Por investigadores de la Universidad Adolfo Ibáñez y la American Cancer Society